Fino Oyonarte
No mirar atrás / Calles vacías


Fino Oyonarte -No mirar atrás / Calles vacías (Single)

A – No mirar atrás
B – Calles vacías

VINILO (7″)

7€


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Tenemos el placer de anunciaros que Buenaventura ha coeditado con Intromúsica Records un sencillo de Fino Oyonarte, en vinilo de 7”, con dos temas inéditos, tan sugestiva y delicadamente acabados y producidos como su primer álbum, Sueños Y Tormentas (Buenaventura | 2018).

No Mirar Atrás y Calles Vacías ocupan respectivamente cara A y cara B del single, aunque bien podría ser al revés. La primera, emparenta a Yo La Tengo con Microdisney o los High Llamas de Gideon Gaye, o incluso La Décima Víctima. Un riff guía que termina desembocando en un luminoso estribillo que nos invita a huir hacia adelante y no mirar atrás, por si acaso nos convertimos en estatuas de sal.
Por su parte, Calles Vacías, entronca con otros derroteros, a caballo entre el folk y el pop, que van desde Tom Rush o F.J. McMahon hasta Cass McCombs, sin olvidar The Feelies o La Buena Vida. Otro texto emocionante y sincero con frases como: “(…) haces planes todos los días, tratas de encontrar ilusión, andas por calles vacías, como en otra dimensión (…)”.

A Fino (guitarra acústica, guitarra eléctrica y voz) le acompañan:
Carlos Aquilué: batería y percusión
Jaime Sevilla: Bajo eléctrico
Nacho Olivares: Guitarra eléctrica, órgano Jen y sintetizador
Cristina Plaza: glokenspiel y coros

El arte de la portada es obra de La Parte gráfica, montado sobre una fotografía de Mario Giorgetta.



Fino Oyonarte
Sueños y tormentas


Fino-Oyonarte-Suenos-y-tormentas

1 Afortunado
2 Atrapado
3 Estos años
4 La deriva
5 Casualidad
6 Huellas en el tiempo
7 Por dónde empezar
8 Sueños y tormentas
9 Cien pasos

VINILO (+CD)
B001LP

15€

CD (Digisleeve)
B001CD

10€


Sueños y Tormentas (Buenaventura, 2018) es el primer álbum en solitario de Fino Oyonarte, un disco en el que se aleja de todo lo anterior, y que sorprende tanto por su sencillez como por su madurez compositiva. Producido por César Verdú y el propio Fino, se trata sin duda de su trabajo más personal hasta la fecha. La mezcla de un amplísimo bagaje musical (Los Enemigos, Clovis, Los Eterno) por un lado, y por otro, la efervescencia de un primer disco 100% suyo, dan como resultado este álbum, que es a un tiempo fresco y clásico.



¿Referencias, influencias? Sí, muchas y todas buenas. Es obvio que este disco se ha nutrido de discos clásicos y que quizá por ello él mismo suene a eso, a clásico, desde la primera escucha. Tenía que decirlo nada más empezar.

Nunca he tenido mucha fe en las notas de prensa pero si lo que pueda decir aquí consigue despertar la curiosidad de alguien, adelante. Fino Oyonarte, así, con su nombre propio, con su foto en la portada, ya no es Fino el de Los Enemigos o el de Clovis. Y parece que hace mucho que no lo era porque la soledad musical le sienta de maravilla. Mientras escribo acabamos de empezar febrero y quizá sea prematuro, porque sé que habrá grandes discos, pero esta es mi apuesta para aquello de mejor disco del año. O mejor debut. O mejor algo. Me ha costado recuperarme del impacto de la primera escucha, de asimilarlo, de darme cuenta de que estamos ante un disco precioso, de esos que estarán ahí siempre. La primera escucha de Afortunado, la canción que abre el disco, fue a través de los cascos de mi pareja; tenía el volumen tan alto que podía incluso entender cada palabra, aunque no sabía a quién estaba oyendo. Dejé que terminara para poder escuchar la canción entera, y le interrumpí antes de que empezara la siguiente para calmar mi curiosidad –en maltrecho estado últimamente…– ¿Fino? ¿Nuestro Fino? ¿Me dejas oírla? Madre mía.

¿Mi favorita este día en el que escribo esto? Diría que a cada rato una. Empecé con Atrapado. Después fue otra. He pasado ya por unas cuantas. Mi hijo de diez años me pide habitualmente: Ama, pon el de Fino. No sé muy bien por dónde empezar pero no puedo evitar fijarme en las letras del disco, y no sólo por el contenido sino por la en ocasiones extraña e hipnotizadora manera de encajar las palabras, la métrica. Algunas armonías que enseguida te dejan estirando el cuello para no perder detalle. Y una voz limpia y clara que no sólo te deja absorta por lo que dice sino por una especie de mantra que te envuelve. Nueve canciones que son una tranquila rebelión, un conjunto que resulta difícil dejar de escuchar.

Un disco distinto. Distinto por muchas razones. No es el debut de alguien que acaba de empezar en esto. No es el disco en solitario del frontman del grupo que se ha disuelto. No es el primer disco de quien hace ruido para hacerse oír. No canta lo que queremos oír, no habla de lo que hablan los demás. Hay que estar atenta. Se parece más a un diario de un tiempo amplio, no de unos días concretos, es el diario de una etapa, de un tiempo más extenso y nos lo cuenta con la tranquilidad de saber que es algo muy pensado y revisado, de algo que es importante, hay reflexiones, confesiones sin red, hay confianza, visión de futuro, hay alguien que sabe bien qué hay detrás de esas canciones, una apuesta sin riesgo al tener todas las cartas. Alguien con cabeza que también se demuestra sabiendo a quien acudir para ayudarse a sacarlo adelante, a potenciarlo con una instrumentación perfecta con sus ritmos de batería suavemente atípicos, unos arreglos de cuerda y viento que nos lo acercan aún más. A veces me he quedado enredada en los arpegios, en los bucles, en los pianos, en muchos detalles en los que casi aseguraría que ni él ha reparado pero que te mantienen alerta y enlazada a las canciones.

Podría citar trozos de los textos, podría también transcribirlos enteros. Cada uno de ellos es una muestra de cómo hacer bien las cosas. Tampoco tiene tanto truco. Se trata de decir las cosas sin pretender trascender, no escribir más que lo que pasa por tu mente y hacerlo de forma sencilla, natural. Parece fácil, pero no debe serlo a juzgar por lo que se escucha por ahí. Por dónde empezar, de qué sirve esperar. Hay canciones que comienzan varias veces, hay otras que desde el principio te agarran, verdades reveladas como una segunda oportunidad, hay estampas de esas que se presentan claras y que parece mentira que no hayas pensado antes en ellas, hay resplandores instantáneos y voces alrededor, hay una gran determinación, golpes de realidad, recuerdos que había que dejar escritos y contados, los días pasan volando y hay que hacer, dejar hecho y también atado, voluntad y talento natural, piezas que se recomponen y ocupan su espacio, el que estaba reservado para ellas y esperaban a que Fino Oyonarte llegara con su primer disco y las colocara ahí para nosotros.

Irantzu Valencia
Donostia, 2018

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